
4to Capítulo:
¡TOC-TOC! Un lindo recepcionista tocaba la puerta. Lucila se levantó, toda pachorrienta y abrió la puerta. El recepcionista entró de una manera brusca. Tenía toda la cara tapada con una manta negra y ropa muy brillante, esto me llevó a pensar a mi y a Lucila que era un ladrón.
El ladrón llevaba en manos una canasta muy bien decorada. La soltó y la dejó caer de forma seca al piso. El golpe se escuchó de manera que los tres empezamos a escuchar murmullos detrás de la puerta.
Tu: ¡LUCILA! ¡QUÉ HICISTE! UN LADRONN, AHHHHHH. –Grité de manera que nadie pudo escucharme, ya que seguía con la voz un poco débil por el concierto de hace dos días-
Lucila: YO QUE SE, SUPUESTAMENTE ERA EEELLL RECEPCIONISTAAAAAAAAAAA!
El ladrón no estaba armado, sólo pidió silencio y dijo que se iría en unos cuantos minutos de ahí. Lucila y yo estábamos tan aterradas que podía verse en nuestras caras. El ladrón nos observó y sintió pena, así que decidió mostrarse:
Se sacó la manta negra de la cara, de forma que Lucila pudo distinguir quién era.
¿Realmente era quién ella pensaba?, ¿era esto realidad?
Pues sí, Bill Kaulitz estaba parado frente a nuestros ojos, intentando esconderse de los camarógrafos, “paparazzis”, noteros y de todo lo que lo arribaba detrás de esa puerta. Lucila sin dudarlo, lanzó una expresión de asombro y una risa tonta. Esto asustó un poco a Bill, pero ya nada podía hacer que se valla.
Lucila: BIBIBIIBIIBIBIBIBIB-BIBIB-BIBIBIIBIBIIBI
Bill: ¡SHHHHH! NO QUIERO QUE SEPAN QUE ESTOY ACÁ ¬¬
Tu: Da igual, estan todos atrás de nuestra puerta, ¿a quién más esperas? –Dije con tono irónico, mientras me sentaba en el sillón, pero no podía evitar sentir que su presencia me asombraba-
Lucila: BILL, AHIIIIIIII, BILL, BIIIIIIIIILLLLLL *-*
Bill: ¡Wow! –Dijo impresionado- Nadie me había mirado así desde… Nunca o.O
Tu: Es lo que provocas en tus fans. –Dije, otra vez con tono irónico-
Bill: Bueno… Por lo menos me voy a quedar un largo tiempo con alguien que me quiere. –Insinuó, mirando a Lucila, que no podía sacar sus manos de la cara-
Tu: ¿Qué quieres decir? -.-
Bill: Nada… Digo, no siempre se puede entrar a una habitación donde halla una fan mía. –Dijo, con tono victorioso-
Lo miré con cara rancia. Él no lo notó, ya que no despegaba su mirada de Lucila, que no controlaba su emoción.
A todo esto, Lucila accedió a tocar la cara de Bill con sus cálidas manos. Él respondió y cuando me di cuenta estaban teniendo un momento de acercamiento.
Tu: Te ves aún más raro en persona. –Interrumpí-
Obviamente mi intención se cumplió, sólo quería interrumpirlos para que nada raro pase por delante de mis ojos, ya sabes, cosas fuera de control.
Bill: Por lo menos me visto bien. –Y levantó una ceja-
Bill alejó sus manos de Lucila y ella de él. Lucila no se daba cuenta del momento que llegué a interrumpir, ya que estaba en trance y no escuchaba ni sentía nada de lo que yo hacía, es decir, sólo escuchaba y miraba a Bill.
Tu: ¿Qué decís, nenita?
Bill se me puso en frente y peinó su cabellera con la mano derecha.
Bill: No sabes quién soy.
Tu: Obviamente ;) El que tubo hipnotizada a mi amiga toda su adolescencia. –Parándome, de manera que quedamos cerca, como enfrentados-
Bill: ¿Eso es motivo para odiarme?
Tu: ¿Quién te dijo que te odiaba? –Caminando hacia la cocina de la habitación-
Bill: No lo demuestras. -Asintió-
Busco un vaso, me sirvo un jugo que estaba en la heladera y digo:
Tu: ODIO A ESOS AFICIONADOS DE LA MÚSICA QUE SE CREEN QUE LOS VAN A AMAR SÓLO PORQUE SE APARECEN EN TU HOTEL VESTIDOS COMO UN LADRÓN.
En el momento, Lucila recuperó la conciencia y saltó a la defensiva:
Lucila: ¿QUÉ DECÍS? ES BILL KAULITZ, OSEA, NUNCA NADIE VA A PODER SUPERARLO EN NADA, CÓMO NO AMARLO.
Bill: |:
Me di vuelta y miré el desastre que había dejado Bill por la caída de la canasta. Observo algo misterioso, como un papel. Me agacho y lo recogo, pude leer de quién era esa hermosa canasta que estaba delante de mi puerta antes de que llegara Bill.
Tu: Sí, yo conozco a uno.
-Continuará…
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